25 ene. 2011

Recordando viejos tiempos


Ayer en mi Tuenti, alguien comentó la foto que aparece aquí arriba. Sí, tiene mucho tiempo, puede que 3 años o así. Me hizo gracia al verla, me vinieron cientos de recuerdos a la cabeza, no paraban de llegar y seguí mirando fotos anteriores y posteriores de aquella época, aquella gran época. Pocas preocupaciones, sólo amig@s, los estudios me iban muy bien, era feliz día tras día y ese viaje... ese viaje fue memorable (la foto es en Londres). Ahora la cosa me va muy bien, no lo niego, pero hay más preocupaciones, los estudios me van peor y no todo es alegría y alborozo jejeje.

Supongo que todo el mundo reaccionará igual al ver una foto antigua suya: una sonrisa o una carcajada y a rememorar todo aquello. Es increible esa sensación, se me ponen los pelos de punta. Te da por pensar qué hubiera pasado si una cosa hubiera sido de otra forma, si aquello no hubiera sucedido, en fin, te da por elucubrar. La vida es corta, está llena de impulsos y un simple gesto cambia tu vida por completo. Por ello ayer sólo recordaba aquella época, hoy vivo el presente. El pasado es pasado y que le den por culo jeje, aunque lo guarde como un pedacito muy especial en una cajita muy especial, es pasado. Siempre estará ahí, siempre habrá "una mejor época" un "aquello eran buenos tiempos". Aún soy joven (¿soy joven?) y me quedan muchos días que disfrutar, muchos momentos que vivir, muchas situaciones divertidas y muchas situaciones no tan divertidas (esperemos que sean menos). Llegará el día en el que tenga 30 años y alguien escriba un comentario en una foto antigua... y la historia se repetirá. La vida es maravillosa.

Tal ha sido el nivel al que he llegado a rememorar viejos tiempos que estoy escuchando de nuevo mis antiguos discos de rock, heavy, metal y todo el trash que tenía en mi coche metido. Creía que había perdido todo el gusto, pero no... mi amigo Ale y mi buena memoria me ayudan a recordar esas sensaciones que sentía al escuchar una canción tras otra, las cuales... me volvían loco.

Os dejo una canción que llevo escuchando todo el día (en la radio y en mi cabeza) de un gran grupo: Avenged Sevenfold. El disco es nuevo, de 2010 y la canción es la primera: Nightmare.

24 ene. 2011

Mamá, te echo de menos

Tranquilos, no es que lleve sin ver a mi madre 3 meses, ni me he ido al extranjero, ni a la guerra, ni he estado en aislamiento porque haya cometido un delito muy grave. Nada de eso. Es que entre semana... ¡vivo solo!

"¡Eng! ¡Eng! ALERTA DE FUSIÓN!"


Sí bueno, nada nuevo. Ya sabéis que estoy en Sevilla estudiando y antes estaba con mi hermano y mi cuñada, pero por motivos de la vida, me he quedado solo en la casa y vivir solo, no es fácil. Atención, esto no es una invitación a todos mis amigos y amigas a que vengan a mi casa, ya que no puedo montar fiestas ni nada por el estilo. Por supuesto, tampoco es una invitación para que las solteras vengan a mi piso, tengo novia, estoy muy feliz y si un día mi novia os pilla siquiera rondando mi casa... creedme, perderéis la vida o algo peor =D.

Al principio cuando te enteras de que te vas a quedar solo y es la primera vez todo el mundo hace bromas. "Eh, ten cuidado con la cocina, no es la habitación de un pirómano". "Por cierto, apúntate el número de los bomberos". "Ah, la bombona hay que apagarla y si hueles gas no enciendas una cerilla". Sí, sí, bla bla bla, bromitas que aceptas con gusto. Y para gusto el vivir solo la verdad, aunque he de admitir que no es fácil. Parece que no, pero tu madre (en este caso la mía) es omnipresente allá donde vayas. Sabes que estás solo, que nadie te echará la bronca si no haces la cama, pero ahí estás tú cuando llegas de la universidad, haciendo la cama. Tienes que sacar la comida del día siguiente porque tienes la suerte de tener una madre cojonuda que te mete la comida en tupperware (pa' los de la LOGSE: esos recipientes de plástico con cierre casi hermético que sirven para conservar la comida). Cuando llega la hora de limpiar una casa, digamos grande... a eso ya llegaremos, porque todavía no he limpiado (menos mal que mi madre no lee esto). Pero bueno, está claro que no es fácil.

El primer día llegué y quise alcanzar a ver qué es lo que había encima del armario y claro, para qué coger una silla teniendo unas piernas jóvenes y fuertes que me impulsarían hasta... pegarme con la lámpara en la cabeza. ¿Por qué las lamparas de Ikea tienen un cable tan largo dios mío? También me pasó que cuando quise verter sobre un bote hermético un paquete de fideos, yo MUY CONFIADO pensé: "creo que va a caber entero, pero espera, viendo lo que llevo vertido y lo que me queda por verter... quizás no quepa entero. Na... seguro que cabe entero, voy a seguir" y seguí, seguí... y seguí recogiendo fideos del fregadero, del suelo, etc. Gages de la vida en solitario. Crees que todo es fácil, pero no señores.

Si tu madre, al hacerte una sopa de marisco te dice que cojas simplemente un puñado/puñadito de fideos... ¡hazle caso! Sí, la primera noche cené fideos para un regimiento entero de la legión xD. Es en momentos como estos cuando echas de menos a tu madre. Por ejemplo cuando ves que te has puesto el despertador pero resulta que cuando despiertas faltan solo 20 minutos para llegar a clase. O cuando tienes ganas de un cola-cao bien calentito y tu madre te lo hacía con gusto. O después de comer, cuando te apetece un zumo de naranja bien rico y ves que ni tienes naranjas, ni tienes exprimidor y piensas que si tuvieras ambas cosas no serías capaz de hacértelo... por perritis aguda.

Pero también es cierto que es cuando uno más aprende de la vida, cuando uno tiene que "buscarse las abichuelas" y lo pongo entre comillas porque veo a mi madre cada fin de semana... ¡juas! Eso sí, lo que la echo de menos entre semana... eso no lo sabe nadie.

---> ¡Pronto, muy pronto!

1 ene. 2011

¡Año nuevo... la vida sigue!

Ya que no escribí el último día del año (mala cabeza), quería escribir en este primer día. La verdad no sé sobre qué escribir, estoy cansado y no tengo muchas ganas de pensar. Pero el título es importante, tengo que aclararlo un poco.

La expresión “la vida sigue” se suele usar cuando perdemos a alguien cercano, o para infundir ánimos tras una ruptura, o... no sé, se suele asociar a momentos negativos. Pero no lo quiero dar a entender así. Con “la vida sigue”, quiero decir que continúan las mismas preocupaciones con los estudios, continúan los felices días que no quieres que acaben (como el día de hoy), continúan las tristezas, las alegrías, las idas y venidas, las discusiones, las reconciliaciones, el trabajo, las leyes anti-tabaco, el cine, el teatro, la literatura... Todo sigue, el tiempo no se detiene.

Mi año no ha sido perfecto, ha acabado muy bien, pero no ha sido perfecto. La verdad no tengo muchos recuerdos exactos, tengo flashes, momentos confusos, sonrisas, lágrimas, borracheras (alguna que otra), cansancio, agobio, excitación... Pero lo dicho, lo que importa no es como empiece, ni siquiera es el proceso en sí, sino cómo acaba. Y mi año ha acabado muy bien.

Mi Nochevieja... para qué vamos a engañarnos, no ha sido perfecta, pero tampoco ha sido un completo desastre. Como toda Nochevieja, es más, como todo viernes noche, ha tenido sus altibajos. Y eso me gusta. Me gusta que un día no sea lineal, no sea monótono. Me gustan las situaciones que se pueden recordar, las que, aunque sean malas, al cabo de un tiempo las cuentas a tus amigos y te ríes de ellas. Me gusta la vida, me gusta vivir. Me gusta estar en una calle repleta de gente y observar el ambiente que me rodea. Los actos que la gente, con o sin alcohol de por medio, realiza. A veces es interesante, a veces, puedes llegar a troncharte de risa.

“En fin… así es la vida.”

Hoy también te quiero dar las gracias. Por confiar en mí, por estar a mi lado, por hacerme feliz, porque aunque a veces reventemos el uno con el otro, todo sigue adelante, por apoyarme con las cosas que me gustan, por hacer todo lo que haces por mí, porque sí, porque te quiero, porque 2+2 son 4 y porque el galgo corre más que el mastín…

Te quiero, nunca lo olvides.