27 jul. 2011

Pez de plomo

Nervioso realicé otra llamada. De nuevo apagado. ¿Es que ninguno tenía el móvil encendido? ¿Y si les había pasado algo? ¿Y si habían cambiado de número y no me lo habían dicho? Me empezaba a agobiar, sentía que me faltaba el aire. Intenté tranquilizarme un poco. Lo conseguí. Vale, cogí de nuevo el móvil y llamé a otro amigo. Pero tampoco... tampoco lo tenía encendido. Todos pasaban de mí, había vuelto y quería verlos, tenía ganas de verlos. Al fin y al cabo eran mis amigos pero ninguno se había preocupado. Había dejado mensajes, sabían que volvería hoy, pero no había nadie... Me sentía tan solo...

Llevo soñando dos días lo mismo. Es la sensación de pérdida total. La de sentir un momento que vas a hacer lo correcto y acto seguido pensar que es la mayor equivocación de tu vida. Al final sé que tendré que sacrificar una cosa u otra. ¿Pero qué sacrificar? ¿No hay algún manual para estos casos? La vida no puede ser tan caprichosa, debe darme alguna señal, ¡¡¿¿no??!!

Ese miedo a perder todo lo que tengo aquí me atosiga a cada momento del día y no exagero... a cada momento del día. Es una lucha constante mente/corazón y no sé a quién hacerle caso. Está claro que el corazón me llevará por el camino de la amargura aunque sea más completo y me dé mayores alegrías. Pero la mente es la que debe prevalecer ante todo, o eso pienso yo. Tiene el raciocinio, el sentido común, la lógica y el futuro, sobretodo el futuro.

Un futuro tan incierto... pero lo peor es que tengo que decidir ya, que al final no hago nada.

Otra cosa que tengo clara es que no podré ver si he fallado o acertado hasta que no haya cometido el error o el acierto. Ya me lo ha dicho mucha gente y es verdad: hasta que no lo veas tú, no podrás saberlo. ¿Pero y si ambas opciones son equivocación con algo de acierto? Uf...

Me siento como un pez de plomo.



Te va a doler, porque otra vez forcé el cerrojo,
maldices golpeando la puerta.
Harás llorando la maleta,
para salir lejos de aquí.

No es malvado...
es mi manera de evitar.
Nuestro futuro...
domingo en un centro comercial.

Es la sensación de ser poco valientes,
cayendo hacia el fondo como un pez de plomo,
cuesta imaginarnos algo nuevo.
Es la sensación de ser casi parientes,
cayendo hacia el fondo como un pez de plomo,
cuestra imaginarnos algo bueno.

Esta es nuestra guerra mundial...

Parece ser que fue un imán
y terminaron mis manos entre su vestido
después conté los rascacielos
donde dormí, lejos de ti.

Es salado...
inevitable y superficial.
Nuestro futuro...
domingo en un centro comercial.

Es la sensación de ser poco valientes,
cayendo hacia el fondo como un pez de plomo,
cuesta imaginarnos algo nuevo.
Es la sensación de ser casi parientes,
cayendo hacia el fondo como un pez de plomo,
cuestra imaginarnos algo bueno.

Lo que nos pudo condenar,
hoy puede salvarnos.
Esta es nuestra guerra mundial...

Es la sensación de ser un pez de plomo...

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