30 ago. 2012

Punto muerto

Es raro el sentimiento, mi reacción. Quiero verla feliz, sin duda. Pero yo, al mismo tiempo, me siento triste y alegre. No sé cómo llamarlo. No es impotencia, ni rabia. Tampoco es júbilo, ni esperanza. Es... punto muerto.

Sí, como si el coche estuviera encendido pero no estuviera andando. Con todas sus bujías y mecanismos funcionando y engrasando, soltando humo y combustionando pero... sin arrancar, sin darle utilidad. Es raro, porque me he sentido bien un tiempo. Será que vuelvo a tener "tiempo libre" para pensar. Creo que nunca he tardado tanto tiempo en dejar de pensar en este tipo de cosas, en este tipo de situaciones. Me está costando mucho y eso me preocupa.

Ojalá pudiera hacer como algunos: desconectar y ala, living la vida loca. Yo no soy así, tendría que reinventarme, tendría que volver a nacer y ese es un precio que no estoy dispuesto a pagar. No puedo olvidar todo este tiempo como si nada hubiera pasado, como si no hubiera existido. No tengo ese don, esa capacidad. Es cruel, muy cruel.

Sólo quiero que pase este tiempecito, que pueda volver a Madrid y empezar el año con buen pie, en un piso nuevo, lejos de todo recuerdo. Aunque siempre anden por ahí pululando. Pero al menos ya estaré haciendo mi vida, ya estaré desintoxicándome de su existencia y de mi dependencia, de su paso por mi vida.

Seguramente no vaya a cambiar, pero cada palo me hace más fuerte, me hace mejor. También me hace más vulnerable, confío menos. Pero bueno, eso es algo con lo que ya lidiaré más adelante. Ahora vivo el ahora. Mañana viviré el mañana.

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