28 jul. 2010

De bruces contra la realidad

¿Desear la muerte con tanta fuerza a pesar de que sabes que te queda mucho por vivir, pero además también sabes que todo eso no merece la pena porque has perdido lo más valioso de tu vida, es malo?

Yo creo que no.

Tengo cientos de preguntas martilleando mi cabeza, miles de ambiciones que no van a ser cumplidas. Dios es que no ha pasado ni un día... no sé si voy a poder seguir así. No quiero una respuesta, eso me da igual, la quiero a ella. El sí o el no me traen sin cuidado, quiero poder hacerla feliz, aliviar ese agobio que siente... y sé que puedo hacerlo. Nunca he estado tan en serio con este tema.

La culpa me señala y no hago más que pensar en todos los momentos en que la cagué gorda. No deja de señalarme, me persigue a todas partes. Siempre dentro de mí, siempre con esa presión en el pecho que no me deja respirar con facilidad. Intento contar las horas que han pasado y no puedo, me parecen millones, las más largas.

No quiero darle más vueltas al tema, sé que eso va a ser liarla más. Pero tengo que soltarlo aunque sea aquí. Lo siento si a alguien le molesta, pero tengo que soltar algo de presión.

Gritar dentro de un cubo sin que nadie me escuche, eso es lo que quiero, pero eso es muy difícil...

Ver un atardecer contigo...

Me llegan a la mente todos los momentos buenos pasados, todos esos que ahora deseo poder volver a recordar. Si piensas que conocerte fue un error... me equivocaría otra vez.

Tengo miles de cosas que decir pero no me deja mi cuerpo. Voy a intentar terminar el día, pero sólo si la taquicardia que tengo me deja respirar, si las nauseas me dejan comer, si mi respiración me deja dormir y si los temblores a ratos me dejan hacer algo.

Oye, pero estoy bien. Todavía no he muerto, no os preocupéis. Intentaré no agobiarte más, lo siento, lo siento, lo siento...

Te quiero, no lo olvides.

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