16 nov. 2010

Flor venenosa

Hoy me quedé mirándote. Vagante flor que gira buscando el calor del astro amarillo. Hipnotizante, tú, e hipnotizado, yo, he contemplado como contoneabas tu alargado, fino y espumoso tallo cual pavo real en posición de corteje. Vagabunda terrenal, empecinada en ser cobijo de seres voladores y alguna que otra vez, desilusión para unos enamorados, los cuales maltratan tu orgulloso y esbelto cuerpo arrancándote tus preciosos pétalos en pos de un juego de azar. Triste por ser otoño y un gélido día de noviembre. Alegre por saber que el sol te busca incesante, cual amado busca a amada. Impaciente porque el frío temporal termine y dé paso a las cálidas mañanas de primavera. Mañanas llenas de alboroto, gentío y tranquilidad.

Pero algo escondes tras esa vil máscara en la que te refugias. Un secreto oculto durante siglos, una manía que no descansa, una rutina condescendiente que busca trivialidad en lo anormal. ¿Eres flor o eres dolor? Más bien eres trébol de cuatro hojas, un Van Gogh con sus dos orejas, un Dhali sin Tiempo Muerto. Eres un nunca existió, un París sin su Torre Eiffel, un Nueva York sin su Estatua de la Libertad o un Tokyo sin su Cruce de Shibuya. Un mar sin olas, un desierto sin dunas. Un libro sin hojas, una canción sin melodía.

La melodía... sí, eso me gusta mucho. Oh flor venenosa... a veces pienso que el pensamiento es un idioma de signos... sin sentido.

2 comentarios:

  1. JODER!! tio, kiero aunke sea 1poco d tu inspiracion... pedazo d entrada. me has dejado sin palabras!!!

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  2. Vaya gracias. Viniendo de ti, me halaga la verdad, puesto que aprendí del maestro! =)·

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