29 dic. 2011

Siempre nos quedará la música...

¡Qué lento pasa el tiempo cuando esperas algo con ganas!

Luces de atardecer invernal, el calor de una hoguera, una copa de vino, ella a tu lado... hoy quiero todo eso. Sí, me he vuelto un exquisito, ¿qué vamos a hacerle? Por pedir que no quede, oiga.

Mi abuelo José cantaba el otro día un tango, a pesar de todo le queda la música, le queda su vieja compañera. Hombre de campo, trabajador hasta la extenuación, amable, valiente. Es curioso como se nos quedan las letras pero no los títulos. Le pregunté, pero no se acordaba, solo sabía, gracias a mi padre, que era de Carlos Gardel. La pronunciación de un verso: la indiferencia del mundo e internet hicieron más tarde el resto. Mi abuelo tenía razón, y mi padre también, era de Carlos Gardel.

Me gusta ahondar en mis raíces, pero me da mucha pena y pronto la melancolía aflora de forma abrumadora. Pienso que no he podido disfrutar de mi familia de mayores tanto como me hubiera gustado. Fui el último de tres hermanos y la edad no perdona. Era joven, rebelde y eso de ir a ver a los abuelos no molaba. ¡Dichosa juventud!

No por ello me quedan malos recuerdos, al contrario. Recuerdo a mi abuela Dolores comiendo choquito frito cada vez que íbamos a un bar, le encantaba, siempre la recordamos. A mi abuela Ana incansable, no paraba de moverse (y aun sigue moviéndose), para arriba, para abajo, ofreciéndonos cosas, mimándonos mucho. A mi abuelo José siempre en el campo, siempre con su viña y también recuerdo aquella vez que me montó en el mulo... me dio mucho miedito jejeje. Y a mi abuelo Paco no pude conocerle, bueno, creo que estuve en sus brazos (o eso creo que me dijo mi madre), pero ya está. Sé que era Guardia Civil y que siempre lo dio todo por los suyos, aceptando incluso a mi padre a pesar de su condición política, aquellos eran tiempos distintos. Era un hombre bueno, de eso estoy seguro y acabó de forma injusta.

Música. Sí, a eso iba. Recuerdo sonar a Ana Belén y Victor Manuel en el coche una y otra vez. A Serrat, a Raphael, a Sabina e incluso a Héroes del Silencio. El carnaval de Cádiz que todos los años se ve en mi casa de principio a fin. Esos Templarios, Los Piratas, los coros de Julio Pardo (que he aprendido a disfrutarlos con los años, antes me aburrían), Una Chirigota con Clase, no sé... cientos que ahora mismo no vienen a mi mala memoria.

Fotos desteñidas, que siempre me gusta mirar y que algún día escanearé para gusto de tod@s jeje. De pequeño era cabezón, pero no cabezota, lo reconozco. Mi madre siempre me ha dicho que era un niño muy bueno, que esperaba mi turno (está reflejado en vídeos aunque parezca una coña xD), que compartía, que pocas veces hacía una trastada, que era muy payaso (eso creo que lo mantengo)...

Momentos que por mucho que intentes olvidar, jamás se irán porque están grabados a fuego. Pero siempre les acompaña alguna canción, siempre. La música une al mundo, creo que es el mejor invento del ser humano. Es un momento único escuchar algo que te gusta, cerrar los ojos y dejarte llevar, es magnífico ver cómo encajan unas notas con otras.

Eso es todo por hoy.

Ganitas de verte, ya falta menos... ;)



Cuando la suerte qu’es grela
Fayando y fayando
Te largue parao...
Cuando estés bien en la vía,
Sin rumbo, desesperao...
Cuando no tengas ni fe,
Ni yerba de ayer
Secándose al sol...

Cuando rajés los tamangos
Buscando este mango
Que te haga morfar...
La indiferencia del mundo
Que es sordo y es mudo
Recién sentirás.

Verás que todo es mentira
Verás que nada es amor
Que al mundo nada le importa
Yira... yira...

Aunque te quiebre la vida,
Aunque te muerda un dolor,
No esperes nunca una ayuda,
Ni una mano, ni un favor.

Cuando estén secas las pilas
De todos los timbres
Que vos apretás,
Buscando un pecho fraterno
Para morir abrazao...
Cuando te dejen tirao,
Después de cinchar,
Lo mismo que a mí...


Cuando manyés que a tu lado
Se prueban la ropa
Que vas a dejar...
Te acordarás de este otario
Que un día, cansado,
Se puso a ladrar.

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