4 ene. 2012

Opinión: Black Mirror. Capítulo 1 (1 de 2)

OJO: ESTA ENTRADA CONTIENE SPOILERS DE LA SERIE (MUCHOS)

Esta es la primera de tres entradas que tengo programada para estos días. Espero que los pocos que me leéis (¿me lee alguien? xDD) os guste.

Interesante y digna de ver. Esa es la descripción que yo daría de la serie Black Mirror si me preguntaran por ella. Pocas miniseries me gustan, la verdad sea dicha, siempre se quedan cabos sueltos sin resolver o quieren meter demasiada información en tan solo 3, 4 horas de vídeo. Pero esta miniserie es independiente en cada capítulo y desde mi punto de vista todas tratan el mismo tema con distintas vertientes: el control

Estamos sometidos a tanta información diaria y además con dicha información nos controlan de tal manera que no somos conscientes de ello. La verdad sea dicha, aunque la serie sea ficción (algo), sinceramente creo que no estamos muy lejos de llegar a tales niveles de locura/paranoia/mundo utópico que se describen en la serie.

Dos notas antes de empezar:
1º. No soy crítico de nada, es decir, puede que la estructura de la opinión/crítica no sea la correcta pero claro, me la pela, escribo porque me gusta y me sale como me sale...

2º. He intentado no leer ninguna reseña o crítica para hacer esto lo más objetivamente posible. A veces nuestra visión de lo que vemos se ve alterada ante otra reflexión que podría (o no) encajar con la nuestra.

Y ahora sí, vayamos por partes, como dijo Jack el destripador:

Capítulo 1: The National Anthem (El Himno Nacional)

Es con el que más voy a extenderme porque es el que más me ha gustado y más me ha tocado la fibra.

Engancha desde el primer momento, para mí, el mejor capítulo de los tres. Impacta ver al primer ministro del Reino Unido envuelto en lo que parece una broma de mal gusto... (con Youtube encabezando todo el lío) pero claro, lo que él no sabe (que nosotros ya lo imaginamos) es que no se trata de ninguna broma. Para mí una obra maestra de la manipulación. Observamos como a lo largo del capítulo por azar o por simple flujo de información todo el mundo se entera de todo. Desde el asesor que intenta ligar con una reportera enviándole información, hasta la foto del actor porno que supliría al primer ministro enviada vía Twitter por un descuido de seguridad, pasando por las noticias del país que anuncian a cada momento lo que van recibiendo de las distintas redes sociales y el gobierno.

No es una situación descabellada: un pirado al que no le gusta el primer ministro secuestra a La Princesa del Pueblo (una joven duquesa muy querida en Reino Unido) y para que ésta sea salvada, el primer ministro deberá, delante de todo el Reino Unido vía televisión llevarse al huerto a nada más y nada menos que un CERDO, sí señores, un CERDO. Debe hacerlo antes de una hora determinada, si no, la princesa será ejecutada para (dis)gusto del personal.

¿Lo veis raro? Podría estar en las noticias de cualquier telediario mañana por la tarde y miedo me da el que hayan sacado algo así dando ideas a pirados que de verdad existen.

Empiezan a descartar grandes facciones terroristas, es imposible saber quién la ha secuestrado. El secuestrador/es incluso crea/n un señuelo riéndose así de los cuerpos de seguridad de toda una nación. La desinformación pone de los nervios al mismísimo primer ministro que en más de una ocasión pierde los estribos. El no control de la situación pone de los nervios al propio espectador, haciéndole saber que lo que está pasando puede ser tan real como la vida misma. Es una obra maestra, desde luego.

¿Quién tiene la culpa de tal difundido de información? Las redes sociales, sin duda. La tecnología que claro está, puede volverse en nuestra contra pero también puede ser una gran aliada. En el capítulo se ve un despliegue tecnológico digno de una película de Stars Wars pero tampoco son ideas muy descabelladas, de hecho es el capítulo que más centrado está en nuestra actualidad. Como dice El País en su artículo: es una bofetada en tres actos al ser humano, que parece adormecido con tanta comodidad.

Sí, estoy de acuerdo en que estamos embobados intentando actualizar nuestro perfil de Facebook o de que nos siga cada vez más gente en Twitter, además, esto está innegablemente forzado por una sociedad consumista y ovejuna como en la que nos encontramos (me incluyo). Pero no estoy de acuerdo en que la tecnología nos lleve al desastre más desastroso o al fin de nuestra existencia. La tecnología facilita nuestras vidas pero dándonos la opción a no comprarla o no utilizarla si no queremos (en algunos casos). La sociedad debe seguir unos ciclos tecnológicos y a veces son tan bruscos que cuesta adaptarse, es cierto, pero sinceramente creo que hay ocasiones en las que adaptarse es casi obligatorio.

Pongamos un ejemplo cotidiano: ¿os habéis fijado en las máquinas donde metéis vuestro billete de metro que algunas tienen como una circunferencia amarilla en lo alto? Ese dispositivo lleva implementada la tecnología NFC (Near Field Communication). Seguro que habéis oído hablar de ella aunque en España no esté muy implementada aun en los dispositivos móviles. Funciona de una manera muy sencilla: solo pasando el móvil por la circunferencia, podrás entrar en el metro o pagar cualquier cosa. Se trata de una tecnología que en un futuro próximo TODO el mundo tendrá implementado en sus teléfonos móviles. Será más necesario llevar tu teléfono móvil que tu cartera, ¿por qué? Porque en tu teléfono móvil llevarás tu cuenta de crédito, tus tarjetas, tus identificadores, la tarjeta del gimnasio, la de la biblioteca, la del supermercado... TODO. Y seguramente, acabará por desaparecer el rectángulito de cartón que hoy llamamos billete de metro. ¿Habrá quejas? Seguro, pero todo el mundo tendrá que adaptarse... Acabarán por darse cuenta de que solo tiene ventajas. No hará falta que lleves efectivo, si te roban el móvil lo anulas todo y listo, etc. Aquí entraríamos en la discusión de: ¿y las personas que no dispongan de teléfonos móviles o las que estén por debajo del umbral de la pobreza? Amigo... eso es harina de otro costal.

El primer ministro pensando en cerdadas...
 
Volviendo al tema. En varias ocasiones aparecen encuestas de la gente sobre la situación. Al principio apoyan al primer ministro haciéndole saber que están con él, que es una putada y que le comprenderían perfectamente si no lo hiciera (hay varios en contra, siempre los hay). Pero en un momento determinado ocurre algo que hace cambiar las tornas de las opiniones del pueblo: el sufrimiento. De nuevo aparecen los medios de información, de nuevo otro vídeo viendo a la princesa sufrir, de nuevo Youtube, de nuevo otra red social... es una bofetada, pero es la pura verdad.

Lo que creo, bueno no lo creo, es que es así, que desencadena el final del capítulo es la presión social. La presión social hace que nos dejemos guiar y hace que nos sintamos obligados a hacer locuras tales como hacerle el amor a un cerdo, la misma presión social que cuando lo está viendo hace ascos y empieza a darle vueltas a su conciencia y se arrepiente de los hechos.

Repito, una obra maestra digna de ver. Eso es todo por hoy...

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