18 ene. 2013

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No tengo mariposas. Ni quiero. No tengo esa sensación de cosquilleo y esa sonrisa tonta en la cara. Ni quiero. No es que me esté cerrando en banda y diga: NO AL AMOR. Es que sencillamente, no lo tengo. Ni lo quiero.

Estoy tan bien ahora mismo, en estos instantes. ¡¡Estoy taaaaaaaannnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn... me quedo sin aire. (Respiro). ...nnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnnn bien!! Que algo que desequilibre mi vida hasta niveles insospechados no lo quiero. Ahora lo entendéis mejor, ¿verdad?

Sí joder, porque el amor desequilibra. Te ciega, no te deja ver con claridad lo que la otra persona realmente es. A veces influye hasta en el físico, que es importante. Para qué vamos a engañarnos viviendo en la sociedad en la que vivimos. Ya tenemos muchos pelitos en los huevos para decir que el físico no es importante. Id con el cuento a otra parte, principitos y princesitas.

Pero bueno, que el título no refleja nada de lo que estoy hablando. Es que me han calentado la boca y me voy por las ramas.

He vuelto. Sí, ya lo dije ayer, he vuelto yo en toda mi esencia. A algunos les gustará más, a otros menos, pero a mí me encanta. Sé en qué punto de mi vida estoy por la música que escucho y por lo que pienso al oír la música y he vuelto. He vuelto con mis tonterías, mis risas, mis chistes, mis mePongoSerioCuandoTengoQueSerlo, mis sentimentalismos, mis cantes, mis historias, mis defectos (of course), mis lagrimitas de vez en cuando por gilipolleces, mis rayadas y un largo etcétera.

El que quiera entender que entienda, pero yo he vuelto. Y no pienso moverme de aquí en un tiempo. He vuelto y volviendo al tema anterior (valga la redundancia) estoy un poco harto de princesitas. Sí de verdad. No quiero ni a una princesita ni a una guerrera. Quiero princesitas guerreras que sepan cómo comportarse en cada momento. Bromear cuando hay que bromear, saber jugar cuando hay que jugar y hablar de temas serios cuando hay que hablarlos. Vamos, que quiero a una tía madura y que crea en lo mismo que yo y con la que la balanza esté más o menos nivelada. Sé que es casi imposible encontrar a tu alma gemela, pero ¿y a un alma casi gemela?

Pues eso, que cuando vea a alguien así podría (o no) apostar por ella. Puede que sea exigente, lo sé, pero los palos y la vida me han enseñado a serlo. Ya no me conformo, ya no es lo primero que pase o lo primero que a primera vista me enamore. Como ha dicho Vicky García hoy en su blog (al que os invito a entrar con ese enlace): No necesito más amores de verano, ni más flechazos repentinos. No quiero más amores antiguos, ni amigos de la adolescencia, ni más príncipes azules. Nada de príncipes, por Dios.


Y como el título me ha recordado a la película de Almodóvar y me encantó, pues ahí os dejo. ¡Ala, que os zurzan, majetes!


Por cierto... escribiendo esto, me he dado cuenta de algo increible... jajajaja. Lo tengo delante de mis narices, en fin... Buenas tardes =D

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