8 feb. 2012

El porqué de tus silencios

Me gustas cuando callas porque estás como ausente, 
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca. 
Parece que los ojos se te hubieran volado 
y parece que un beso te cerrara la boca.


Como todas las cosas están llenas de mi alma 
emerges de las cosas, llena del alma mía. 
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma, 
y te pareces a la palabra melancolía.



Me gustas cuando callas y estás como distante. 
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo. 
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza: 
Déjame que me calle con el silencio tuyo.


Déjame que te hable también con tu silencio 
claro como una lámpara, simple como un anillo. 
Eres como la noche, callada y constelada. 
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.



Me gustas cuando callas porque estás como ausente. 
Distante y dolorosa como si hubieras muerto. 
Una palabra entonces, una sonrisa bastan. 
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Pablo Neruda

Silencios que matan y miradas que llegan a lo más profundo del alma. Tan solo una caricia, una palabra de aliento.


... y sé que esperaré. ¡Sé que esperaré!


Por cierto... parece que Neruda me ha dado fuerte estos días... joder xD. Hasta mañana... si mis ganas quieren =D


El porqué de tus silencios, qué quieres ocultar.
El porqué de tanto tiempo, sin hablar.
Dios te libre de inventar,
de mentir o de callar, cuando cantas.


Como un pájaro indefenso, bajo la tempestad,
aún encuentras fundamentos en la ruina cruel,
de tu memoria al recordar el porqué de tus silencios.


Y las huellas de tus pies, en la arena frente al mar,
borradas por el vaivén de las aguas.
El fin es el cominezo, ya nadie te espera,
no sabes si sales o si entras.


Son asuntos de familia, que no se pueden tratar.
La gente no cambia, los genes no engañan.
Y tus flechas nunca dan,
en el centro, del blanco, de la diana.


Y las huellas de tus pies, en la arena frente al mar,
borradas por el vaivén de las aguas.
El fin es el cominezo, ya nadie te espera,
no sabes si sales o si entras.


¡Qué difícil es poder poner todos los días
un poco de luz en tus venas!


Y las huellas de tus pies, en la arena frente al mar,
borradas por el vaivén de las aguas.
El fin es el cominezo, ya nadie te espera,
no sabes si sales o si entras.

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