16 jul. 2012

9 a.m

9 a.m. Pesadillas y sueños extraños. Abro los ojos. La luz entra por el hueco que dejé entre la persiana y la ventana. Me ciega. El primer pensamiento me desborda. Inmóvil y... ¿triste? No sé qué sensación describir. El aire de mi cuarto me oprime. Miro el móvil, no pasa nada. Me siento delante de la pantalla tonta e introduzco la contraseña. Tengo que limpiar todo esto un poco. Pensamientos diarios y vanos. Intento alejarme. Juego a algo. La fuerza de voluntad escasea en estos días. Creo una evasión que ni yo mismo me creo. Efectivamente, nada sirve. El proceso se repite durante horas. Horas muertas.

12 a.m. Hago una confesión. Me desborda.

6 p.m. Me duelen los ojos. No lo entiendo. Nunca me ha pasado. Empiezo a ver House. Es la única serie que me queda. Me siguen doliendo los ojos y encima tengo sueño. Me desborda. Son las 6:30 p.m. de mi mierda de verano y tengo sueño. Esto es una mierda (bucle infinito).

9 p.m. Una charla interesante. Tengo gente en Madrid, gente inesperada pero gente que me apoya. Gracias. Sé lo que quiero, no sé lo que necesito. Hoy no se sale, ya si eso otro día. Pienso en la entrega de prácticas de hoy. No me preocupa. Otro pensamiento negativo. Me desborda. Ducha. Cancelo. Me siento en el baño. El suelo está frío. Lo odio. Ducha, ahora sí. Ni siquiera la ducha es reconfortante. Esto es una mierda (bucle infinito).

10 p.m. La cena. Empiezo a ver una película que no acabo. Me vence el sueño. Me voy a dormir antes de que acabe el día. Reviso el móvil de nuevo. No hay nada, otra vez. Esto es una mierda (bucle infinito). Ahora mismo solo espero un momento, una situación. El resto, me da igual. Duermo, o eso creo.

Repetimos el proceso... buenos días. Necesito soltar lastre.

...da igual. Me censuro.



Me desborda la emoción,
que hoy se tiñe de dolor.
No puedo despertar,
no puedo ni siquiera llorar.


No es posible asimilar...

1 comentario:

  1. Precioso, como siempre, aunque no sea agradable el sentimiento que lo inspira.
    Ahora toca recoger los pedazos de un alma hecha trizas y rezar a un dios innominado para que los eventos cíclicos no parasiten eternamente en un bucle infinito (esto es una mierda).
    Ahora toca dejarse apuñalar por el sol con la esperanza de mañanas que no empezarán con un grito de angustia.
    En lo que pueda, para lo que sea, habrá siempre un pedacito de ánima dispuesta a ayudarte a recoger los escombros.
    "No te salves" pero, sobre todo, no te rindas.

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