4 jul. 2012

Verdades como puños

Que yo sea gilipollas es una verdad innegable, que puedo y quiero cambiarlo, también es cierto. Que esta desazón está durando más de la cuenta, es una verdad como un templo. Que le quito importancia a las cosas cuando las tienen es cierto, y que intento dejarlas estar también es cierto, aunque a veces no se note. Que te haría el amor o te follaría (como queráis llamarlo) todos los días es una verdad irrefutable. Y el que me la discuta le meto una hostia. Que hoy he sido demasiado tiempo yo, es triste, pero cierto. Y que quiero explotar también. Que quiero chillar y gritar hasta quedarme ronco, que quiero poder soltar todo este estrés de la forma más placentera posible y que escribir ya no basta, es algo que es jodidamente cierto.

¡Me cago en dios! 

Eso también es cierto.

Me encantas aunque a veces nos saquemos de quicio, aunque a veces tu puño pudiera acabar en mi boca (de forma merecida), y porque a pesar de todo sigues ahí.


Sí, ya lo he dicho, verdades como puños...



Y abrimos las puertas, quizás por costumbre,
tal vez por búsqueda inocente. Y nos encontramos...

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