12 ene. 2010

A la luz de una sonrisa...

Bueno, debido a que mi inspiración escritora se ha esfumado de vacaciones por un tiempo, dejo una canción que me enseñó una amiga de mi estancia en Córdoba. Ella fue mi vecina y confidente por un corto período de tiempo: Irene, aunque no lo parezca... ¡te echo de menos!



Despierto con pocas ganas, como expulsado del cielo
y crujiéndome los dedos, he empezado a escribir.
Despunto el lapicero a la vez que el desconsuelo,
pero reconozco la fecha: hoy es veintidós de Abril.
Nunca sobran las canciones y siempre tengo algo que decir,
pero ella merece más una letra que las calles de Madrid.

Porque hace ya dos años me quiere a quemarropa,
con la inocencia de un niño con su primera copa.
Pierdo la estridencia, vivo sin motivos,
aprendo a tener paciencia... y escribo.

Miro el fondo del café y me acuerdo de fumar
y entre el humo del cigarro palidece mi ansiedad.
Mientras duermes yo te escribo, a ratos me giro hacia atrás,
a observarte con los ojos que un preso ve su libertad.

Porque no hay guerras civiles si echamos el pestillo
y aunque sigue siendo cutre el mundo ya no es un ladrillo.
Setecientos treinta y tantos días de tu sonrisa,
haciendo que la vida no sea papel de lija.

Por fuera hay que ser duro, como el asfalto,
la piel igual de fría que si fuéramos lagartos.
La vida siempre va a destiempo, como el riff de esta canción...
por eso miénteme y dime, que nos veremos,
tan solo unas horas y ya te echo de menos,
me columpio con la esperanza de que mañana sea mejor.

Porque si el diablo pasa jocoso y ladino,
con la cítara vieja en la que compone el destino,
no me queda otra defensa...

¡Por favor... por favor!

Por favor cuéntale que la miro como no miro a ninguna,
que no voy a darme un respiro, mientras nos mire la luna.
Y que más de cien soles no curten mi pecho,
que es de su mirada de lo que estoy hecho.
Sonrisa fugazmente y de malos momentos
y con ella soy el príncipe de su cuento.

Por fuera hay que ser duro, como el asfalto,
la piel igual de fría que si fuéramos lagartos.
La vida siempre va a destiempo, como el riff de esta canción...
por eso miénteme y dime, que nos veremos,
tan solo unas horas y ya te echo de menos,
me columpio con la esperanza de que mañana sea mejor.

Porque si el diablo pasa jocoso y ladino,
con la cítara vieja en la que compone el destino,
no me queda otra defensa...
¡que la del tú y el yo!

1 comentario:

  1. Aunque te hallas ido seguiras siendo "mi visino"... Yo si que te echo de menos, tonto, que esto no es lo mismo sin ti!! David nunca será tan "vecino" como tú, aunque ahora pasa más tiempo en vuestro cuarto...xD

    Espero que estes bien y que no te olvides mucho de nosotros... Que este tiempo que has estado aqui no halla sido un tiempo perdido, aunque sea porque nos has conocido, eeh¿? Y a ver si no perdemos demadiado el contacto ;)

    Que te quiero mucho, y me alegro de que se te quedarán cosas buenas, como esta canción... Aunque echaré de menos no tener más tardes de guitarra contigo...

    Que tengas mucha suerte y encuentres mejores confidentes que yo... ¿vale?
    Que tú te mereces lo mejorcito de esta vida!!

    Muchos besos!! =) =)

    Irene Rm.

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