24 feb. 2010

Caprichoso

La vida es increible. Ayer hablaba sobre que la vida es muy interesante, muy corta y que hay que vivirla intensamente...

Pero es que la vida también es caprichosa, y quizás no la vida, sino el destino. Creo en el destino, pero sólo un poco. Pero esta mañana voy en el metro camino a mi escuela y veo la portada de uno de los miles de periódicos gratis que reparten en Londres. Veo la fecha y cita: 24.02.10.

Al principio me quedé pensando Dios... ya mañana es 25, vuelvo a Huelva, es alucinante. Y automáticamente el 25 me trajo muchos recuerdos, es un número que me gusta (y no por la rima), un número que me trae muy buenos recuerdos, un número que... me encanta.

Y entonces pensé que ya mañana hacía 4 meses desde aquel día. 25 de Octubre. Me daba cuenta de lo rápido que ha pasado el tiempo, la vida. Y es curioso cómo el destino vuelve a juntarme mañana con una persona que se relaciona mucho con el 25. Es muy curioso ver como el mismo destino ha querido que sea este día y no cualquier otro. Me parece fascinante, a la vez que irónico en ocasiones.

Mañana me reuno con la persona con la que he vivido grandes y efímeros momentos y lo hago el mismo día en que todo empezó. Lo siento, pero esto es digno de contar... estoy muy feliz, pero me falta algo...

Gran canción esta, por cierto.


No, no es tarde para ser, mejor de lo que fui,
tal vez por ti, también tú quieras reír,
o quieras seguir, jugando a controlar,
el cielo dejará ya de dormir.
No sueñes, no pienses.

Siéntelo, derrite el hielo de tu corazón,
llámalo miedo o llámalo perdón.

No, no es tarde para ver, que el tiempo enfriará
nuestra ilusión, nuestra cruz: pedir algún culpable.

Y ahora
siéntelo, derrite el hielo de tu corazón,
llámalo miedo o llámalo perdón.


Antes que el frío rencor
se haga dueño de tu voluntad.
Antes que el silencio gane al tiempo,
dame una oportunidad.
Sin volver a equivocarnos,
tu perdón podrá salvarnos y olvidar.

Siéntelo, derrite el hielo de tu corazón,
llámalo miedo o llámalo perdón.

Siéntelo, derrite el hielo de tu corazón,
llámalo miedo o llámalo perdón
.

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